7 de enero de 2019

ARRUGAS EN LA MIRADA





Supongo que aún se ven las arrugas de mis recuerdos en la memoria de la piel de mi mirada y, esta, habla por si sola de media vida entre arenas movedizas y callejones sin salida, con la astuta picaresca por montera. Y dudo que exista un ácido hialurónico que rellenen los surcos del furor y los derrapes que, las madrugadas de ceño fruncido, dejaron en mí; herencia imposible de repudiar. 

 El mismo bolero que de nuevo marca mi voz como una res y, mi cara es incapaz de borrar las cicatrices de los puntos de sutura, ni los pliegues que, de por vida, te deja el dolor soportado cuando este perseverava de forma severa y sin piedad. 

Pese a que no he vuelto a pisar esos mundos, hay lenguas que siguen moviéndose como salmonetes en su fango, dándome el mismo trato que hace años - ya ves - creyéndose así más suspicaces que un guardia jubilado. La verdad es que no me quita el sueño y me da para escribir cosas como estas. 

Yo quise conocer, y también comprender, los dos mundos. Buscando nuevas experiencias, sensaciones y emociones me alejé de uno y, resultaron ser ambos mundos el mismo, las dos ramas que sujetan la una única tela de araña, donde si caes, claudicas y mueres como ser y con ello mueren tu sueño, la ilusión y tu sonrisa. 

Quizá por esa necesidad, o manía, que tenemos los tóxicos de seguir buscando ante y sobre todo, un buen día pude liberarme de esa tela de araña y salir de allí con un boleto de salida y medio paquete de Winston, a mil kilómetros de un hogar donde no te esperan y mucho menos tan pronto. Me quité todo lastre de mi sangre y de mi mente, otros muchos que de igual manera quedarán en mi memoria,  se quedaron atrás; y lo saben. 

Desgraciadamente para las lenguas aún tienen enquistada la secuencia en negativo de esa película que solo yo guardo entera, con credidos que asombrarían a alguna de esas lenguas y que jamás revelaré. Lenguas que, probablemente, en sus tardes de domingo al ceñirse la bata de la mediocridad, dudan de su propia entereza ante tal adversidad, al verse de soslayo en el espejo. Yo solo les puedo desear que ese quiste no se vuelva maligno.

                                                     Josetxu Erreke®2019 


...desde Xirau, Estacion de montaña.   




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