14 de noviembre de 2018

REX





Tratándose de ella, no hay palabras
que satisfagan este inconformismo  
incesante por hallar la expresión
que defina, de una forma sencilla,
como crece la magnitud lo nuestro.
Porque quererla es egoísta y posesivo,
pues si de querer se trata, la quiero libre.

Porque, todo, me es insuficiente
y, lo máximo, suena a fecha de caducidad.

Porque, pronto, me recuerda a una revista
y ,tarde , es mi hora de comer mal y rápido.

Porque, inmensos, tan solo son los mares
y, los océanos, están muy limitados.

Demasiado, es hasta vulgar 
y, mucho más, falta de imaginación.

Porque, el infinito, lo tengo aquí al lado
y, más allá, lo veo un tanto hollibudiense.

Y yo, lo que quiero que sepa 
es que la amo a todo tren,
sin fecha alguna de caducidad
sin la exintencia del pronto ni el tarde.

Que no hay nada más inmenso 
que la claridad añil de sus ojos,
ni abismos de belleza ipnotizantes  
como los remolinos de sus pupilas,
donde perecer cada noche 
es un gusto demasiado placentero.

Mucha más oscuridad trae el cielo
y son interminables sus postales, 
porque lo infinito termina al besar su boca
y, más allá sólo estamos ella y yo
en nuestra hora perfecta: que es ahora y siempre.

Con nuestro simbolismo particular
se ha creado algo nuevo en el espacio
dándole el nombre de Rex, 
para que el azote del tiempo nos recuerde 
que estuvimos siemprejuntos...

Josetxu Errekə®



en Ronessa, noviembre 2018