17 de agosto de 2017

• BÚHOS EN LA MADRUGADA •






Estaba el naipe clavado
en triste puesto de feria,
con el balín de la histeria
cae un búho de regalado.

La media noche ha pasado
como el soplo de una hoja
en la bitácora roja,
de un díscolo sedado,
que en crónicas me arroja
al barro más enfangado.

El búho verdoso observa
mi pulgar que es mi derrota.
Bruñe sus garra y frota
su fiero pico en acerba.

La ascensión ha bajado
como el agua entre la roca,
que la pule y entrechoca

dándole brillo mojado
sin conseguir mas calado
que el cutáneo que le toca.

Pasa la albina lechuza
la urbe con gafas de Lennon,

pica los faros de xenon
al ver su suerte que cruza,

Las cuatro y media han tocado.
Damas de honor y princesas
hacen dedo; esmaltado.
En sus manos, las pavesas
del príncipe azul casado,
con andares de tigresas.

Escondido el búho negro
de esquiva espuela plateada,
busca el gordo y no el reintegro
sin cupón ni suerte echada.

Taxis y putas trafican
o intercambian intereses,
reinas de la noche abdican
en sombras que hacen eses,
los motoristas se pican;
sangre y uñas bajo el Dainesse.

El real búho en su torre
ya va ahuecando el ala.
Muere, sin quien la socorre,
la noche herida de bala.

La muerte al amanecer,
mata con parca dulzura
las promesas por hacer,
tu sitio en vista futura...
mata de celos sin ver,
y a los planes los tortura.

Y volverá el placer

a romper las vestiduras, 
si mañana se ven caer 
por su noche de locura.


Josetxu Erreke®Elgran Ausente


Calle Llagarto, 16 de la  agosto de 2017.  
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