22 de abril de 2017

•CON SU PERMISO, DON ANTONIO, SEVILLANAS•

SEVILLANAS
Aceituna en invierno, 

trigo en verano. 
No te tardes bien mío, 
que yo te llamo. 

Que yo te llamo, niña, 
que yo te imploro. 
Y rebosan las ramblas 
con lo que lloro. 

Cuando suspiro, 
hasta el aire me amarga 
si no te miro. 

Ay, que tormento, 
que me duela hasta el aire 
si no te siento. 

Azahares en marzo, 
limón lunero, 
quién pudiera decirte 
cuanto te quiero. 

Tanto te quiero, niña, 
tanto te amo, 
que en cuanto el mar sea mío 
te lo regalo. 

Cuando suspiro, 
hasta el aire me amarga 
si no te miro. 

Ay, qué tormento, 
que me duela hasta el aire 
si no te siento. 

Olivo en la campiña, 
pino en la sierra. 
Negritos son los ojos 
que a mí me queman. 

Que a mí me queman, niña, 
que a mí me matan, 
y la flor de mi almendro 
la desbaratan. 

Cuando suspiro, 
hasta el aire me amarga 
si no te miro. 

Ay, qué tormento, 
que me duela hasta el aire 
si no te siento. 

Arroz en la marisma, 
pita en la arena. 
Mi corazón amante 
muerto de pena. 

Muerto de pena, niña, 
muerto de duelo, 
deshojando la rosa 
del desconsuelo. 

Cuando suspiro, 
hasta el aire me amarga 
si no te miro. 

Ay, qué tormento, 
que me duele hasta el aire 
si no te siento. 

Antonio Gala 







“El que no ama siempre tiene razón: 
es lo único que tiene"
ANTONIO Gala.