19 de febrero de 2017

MAPA SEMI SINTÉTICO


Mapa semi-sintético de las profundas huellas dejadas en las dunas de mi cama. Un día dejo de subir la marea, y los caballitos de mar portaban Camel sin boquilla al contrabando en mitad de la noche, buscando nuevas rutas para que no le cayera la ley del sol, antes de amanecer. Fardos llenos de similitud, alegrías contagiosas y mal vistas por la gente que solemos ver por la venta. Entre tanto, las estrellas de mar compinchadas, les marcaban el camino a seguir. 

Aqui, donde pocas veces pasaba de largo el ascensor del deseo, y las noches se enborrachaban de arena de tormenta. Aquí, donde perecieron de sed las miradas, la complicidad, las carnosas ventosas de la curiosidad, y sus secretos. El contraste de tus rizos rojos, con caracolas de humo gris saliendo de tu boca, tus pasos de baile, el antifaz, y las vendas, perfumes y lazos... todo desapareció aquí.

La vida se mudaba al la civilizacion y yo un mero espectador. Todo, hasta la última hoja de morera en otoño. Se fueron los susurros, los gritos, las canciones de amor; el amor. El sacro abrazo hindú, a seis manos, de la Satí de Bon Repos*, fotografiada, meses más tarde, esposada a la cama de la habitación, sin baño, de pension en Murcia. 

Fue entonces, cuando el lívido astral de las estrellas, en la madrugada, se apagó. Las pequeñas confianzas se fueron colando entre nuestros dedos como arena de playa, para acabar ahogadas en el desagüe inmundo, porque inmunda se volvió esta historia y toxico su guión. 

Los mordiscos se infectaban con la misma saliva que antes sanaba, y las bocas amanecían solas y amargas, con ceniza de tabaco y fotos. Por alguna razon que desconozco, el yodo escocía igual que sal; el agua, igual que el vinagre de manzana mordida por alguna culebra, y un tiempo sin espera insoportable. Nauseabundo. El final se tornó maniático, por que no podía ser de otra manera. Y no lo fue.

Y aquí, desde la tristeza del empecinado romanticismo melancólico de la vida, por hoy, me despido.

      Josetxu Erreke♤Elgran Ausente.  



Calle Llargarto, invierno 2017