24 de diciembre de 2014

AL INDIVIDUO QUE POR VECINO TENGO

Navidad de 2015 o 2014

Al idiota que por vecino tengo:

Aprovecho las navidades, no para firmar tregua o paz vecinal alguna, o pedirte perdón por haber condimentado, en fatal descuido, con extracto de jalapeño la tarta de tu no sé cuantos cumpleaños, no. Te escribo porque me he propuesto comunicarme más en estas fechas tan entrañables, para unos y para otros tan asfixiantes. Interactuar, le dicen ahora, y como leerás a continuación lo llevo regular el tema, hermano. Mejor, te cuento:

Me han dicho que mi madre está cosiendo, mansamente,  mis iniciales en una soga de esparto valenciano del bueno, como regalo de Reyes. Mi viejo, no me comentó nada cuando el pasado domingo, tras una charla acalorada, me hizo bajar de su coche plena autovía, cerca de un cartel publicitario de turrones, muy conmovedor; siempre tan detallista. Ah! y estos días mi novia los pasa en Italia con su familia, en Verona concretamente, la cuidad de los enamorados, de Romeo y Julieta, de los chicles y candados - y la pura que los parió a todos  - espero recibir una postal.

¿Sabes? La sombra de mi hermano me persigue, empuñando una quijada de burro por los aparcamientos subterráneos de El Corteingles, y mi cuñada me incluye, cada vez que oye mi nombre, en la lista de los diez delincuentes más buscados del mundo, por haberme emborrachado el dia de su boda, jodiéndole el baile nupcial al resbalar con los hielos del vozka con limón que, minutos antes, tras un mal paso, derramé en el suelo de la pista de baile, en mi etílico viaje. Mi cuñada cayó monda y lironda; no se enteraron de que el vozka con limón era mío, hasta ver el video de la boda; jodidos móviles. 

Mi otro hermano vende seguros de vida, a veces canta y toca la guitarra en el mismo grupo de pop-rock de hace treinta años, con los mismos músicos que lo formaban hace treinta años, y las mismas canciones que escuchaban hace treinta años. A veces me dice donde actúan para no coincidir esa noche, ni con él ni con su señora, mi otra cuñada. Ambos quieren adoptar una niña oriental, no llevo la cuenta, pero creo que dentro de unos años, mi hermano y cuñada, cumplirán treinta años, también, intentado adoptar una niña oriental; la niña oriental, que debe ser ya toda una mujer. Por lo que, curándose en salud e higime matrimonial, han adoptado unos lindos gatos, que a la larga, sale más rentable.  

¿Recuerdas a Rosario, querido vecino perdulario? Rosario se llamaba mi perra. Era la perra con los ojos de gata más bellos que se vieron de aquí a Granada. Despareció hace años sin dejarme un cicatero pis en la alfombra recién comprada. Todos los años por estas fechas imagino que vuelve a morderle, a mi vecino, su trasero feo y lorzoso de tu shar pei. Y todo queda en eso.

Pero veo algo que cambia en los pajaritos de mi cabeza. Últimamente han ganado tamaño y oscurecido sus plumajes, e al igual que Pinocho sus picos negros y acerados crecen de forma siniestra, miran amenazantes mis ojos, sus aleteos beligerantes y graban no sé por quien, me dan que pensar, y mal: parecen cuervos y dudo si tienen antojos de ojos, en vez de ideas buenas. 

Bueno, aquí me despido funesto vecino. No, sin antes, por si acaso esta noche Papá Noel se cuela por el hueco de la chimenea, dejarle un calcetín, lo que queda de botella de Bourbon, un peta de maría y un par de aspirinas, no sea que, por no dejar, piense mal de mi y me deje una guillotina en mi ventana, en vez de una Brauw de toda la vida. 

Instado a sufrir tu presencia más pronto que tarde, te deseo un año cuadrado.

                Josetxu Erreke®Elgran Ausente


PD:  Sabiendo que eres tú quien roba mi correspondencia de mi buzón, esta carta te la dejo en el tuyo.