13 de agosto de 2014

HUESOS DE NARANJO




La oscuridad artificial del retrete de tu boca, producto de sus vaivenes mentales y de la precariedad, eran amoladoras repitiendo el mismo discurso y golpe bajo, día sí, noche también. 

Entre tanto, aderecezábamos las horas con una verbena de frases cargadas de sombolismo y enfoques distintintos que, caldeaban el témpano, 100% vegetal, de su condición de mujer. Hinchaba el suspiro del desaliento en cada idea y, los globos meteorológicos del aburrimiento, de un estornudo. De hecho, ella sololita - es un decir - congeló los pasos que restaban a la invitación de entrar a su casa en el aire, con el humo que me vendía; tóxico, igual que su verbo amar, que envenenaba cada vez que su voz, a ese verbo, se refería. 

Experta en el arte y manejo de una calculadora camuflada en sus braguitas neuróticas como aceleradas por sus dedos en cada Hot Gif que me enviaba con gusto. Ella y su humo me pretendían para compartirlo todo, empezando por sus cargos y deberes. Era mi desesperanza particular, una tormenta, muy hecha, entregada a domicilio. 

Aunque aquel día, en vez de taparme la nariz y dar un paso adelante entrando así en una vida de segunda o tercera cama, gracias a dios, lo di para atrás. No estaba nada claro el asunto de parchear su Modern Family con un nuevo nombre en los créditos y mi cara sin álbum de fotos con polvo, en el comedor. Algo olía a podrido entre las piernas de la vendedora e humo; y no era su calculadora. 

A las tres semanas de mi fuga, ya tendía en el balcón más visible, del aire de su casa, las sábanas sucias de la mentira con algún propósito y mucho descaro. Seguramente, al otro, le harán palmas las orejas, creyendo que ha descubierto el Cola Cao hecho mujer. 

Hoy marcho con la mochila de la decepción llena de estrías y un parche mal cosido en la melancolía. Salto el cerco de su jardín lleno de letras de bienvenida, mascando el humo amargo del desfalco emocional sistemático y, dándole una patada al bote vacio del tiempo muerto, pues vivo me lo robó. 

Me voy pisando el barro. Viendo el agua condensada en los cristales de los coches, ocupados por amantes retorciéndose en su satisfacción y que llegan a calar mis botas, además de aguar la tinta del bolígrafo, dejando un reguero de barcos de papel escritos con versos inacabados, mientras la madrugada calienta el café a los Sin Sueños. 

Josetxu Erreke®  


Ronessa, verano de 2018.







12 de agosto de 2014

DE LA CHAQUETA AL ANONIMATO



Busco la oscuridad como pantalla
el día en que no existe entendimiento,
tras la luz timorata que se calla
cuando la fastuosa noche, siento.
Soy mano de cucaña,
colgado se me escurre el pensamiento.

Increpo al marsupial y cojitranco
que es el chaquetón gris que les presento,
que atrae el agua sucia del barranco
donde enjuaga su boca el desaliento.
Siento el negro sin blanco
que almacena mi ojo bien atento.

Cien luces aferradas a un sargento,*
y en el ojal, claveles de hojalata,
hilos de incienso usado por el viento
me cosen a la lengua mi posdata
manca y muda, me siento,
el posavasos roto de un cubata.

Esta huelga de tacto y falso tiento
me llevan a mi impropio maltrato,
que por escribir letra hueca, miento,
y en plena picadura hostil, debato,
en sano parlamento,
entre una mosca y musa a cada rato.

En las páginas brunas sin formato
de mis cerrados parpados escribo
y pinto el verso amorfo aún nonato,
salgo de la pechera gris, revivo,
me siento un fugitivo
versando desde un raso anonimato.


Josetxu Erreke®Elgran Ausente.


Sargento: puntal, barandilla de protección que se acopla a la zona, obra, columnas, tejados por el sistema denominado "gato". 

Versos retocados por los compañeros del Poral  Literario Ultraversal, zenkiu!!