27 de mayo de 2014

• PUÑALADAS •2.7



No pretendimos ver amanecer
porque nos alumbraban nuestros ojos,

miedo a no merecer, a ese cartel
indigno del amor del uno al otro.

Pero caímos rotos una vez
dos, tres, cuatro, guindilla tras guirnalda
y un pétalo de luz me dejó ver
la fiel cruz que marcó tu falsa cara.

Y desgarró tu carpa un remolino
pues desnuda ante mi mirada larga
menguaron las estrellas de tu circo,
y me dije: a las penas, puñaladas.

Tiré la arena beis de los castillos,
y al vacío burlón todas y cada
una de tus palabras de dos filos,
presas en tus colmillos de alimaña.

Y al caer pude ver por los caminos
polvo y maletas, yagas, sangre, pus,
bolsos, promesas, votos con sus gritos,
momentos huecos que no estabas tú.

Desorientado lejos de algún sitio,
me arropó la ceniza de las fotos
como memoria espectra del destino;
las hojas muertas nublan el otoño.



Elgran Ausente. 



Poema corregido con la ayuda de los compañeros del Portal Literario "Ultraversal" (arte