24 de enero de 2014

CARRETERAS SECUNDARIAS





Ya hace un tiempo que descanso en el angosto y silencioso espacio que tienen los discos de vinilo de las orquestas cubabas, entre boleros y mambos, de los años 50 y 60. Sí, en esos discos  que huelen a deseo en los ojos, a tacones de mujer contra la puerta del aseo, a ojeadas pendencieras, a mejillas arañadas, a pasillos de pensión, a sexo, a pasión, a traición, a celos armados, a barajas marcadas y navaja de barbero con diferente fin. Discos con una de las dos portadas amarillentas, con restos de licor derramado, dedicatorias de amor, besos de carmín o un corazón desdibujado, algunos son de importación, incluso traídos en las maletas de los exiliados después de lo de Fidel Castro, pero el vinilo siempre en perfecto estado dentro de sus fundas de papel y de plástico. 

Discos que ya solo se escuchan en los viejos cafes y barberías del casco antiguo, en el casette cuadrafónico de algún taxi o en los burdeles de carreteras secundarias y que yo tarareo, observando concienzudamente el personal que pasa a los distintos locales, apoyado en el quicio de la puerta de entrada, con la voz ahogada en una larga madrugada de noviembre.

¡Pero caray! Cuando el barbero, la joven camarera, o la veterana madam le da por cambiar el repertorio, cada vez me da más pereza hacer la maleta y empacar enseres sin valor ni efecto, y todo, para ir a parar a otro álbum igual de oscuro y redondo que el anterior, con los mismos silenciosos y estrechos espacios donde me acomodaré de nuevo, rodeado de otras canciones a las que su pegadizo estribillo me harán recordar otros lugares, otros cafés... y otras imágenes de las noches en los burdeles de las carreteras secundarias, recorrerán mi cabeza. 

Mientras, seguiré sujetando la noche apoyado en el quicio de las puertas, tarareando una nueva canción y observando tercamente al personal de tacón alto, sabedor de que, por muy bella que sea la melodía, será tan olvidada como las demás. 

¿Me permite este baile, mademoiselle?

.- ¿Usted? Pensé que era el hombre más triste del mundo. - dijo ella -

Y así es, mademoiselle, aunque si dispusiera de tiempo, usted podría cambiar eso. 

.- ¿Yo? Muy seguro está de ello. - respondió su sonrisa torcida - 

Totalmente, madam ¿Y ahora, me permite? - Estendí mi mano hacia ella, esperando su respuesta y sonreí con mis ojos -

Me miró a los ojos, dejó tranquilamente su pequeño bolso de noche en la mesa, alzó su mano derecha en señal de aprobación y, sin dejar de mirarme fijamente, dijo.- Ahora, sí. 


                 
                                   Josetxu Erreke®  



En la Venta del aire hacía frío, octubre 2018.




♤♤♤

16 de enero de 2014

▪RESTAN DOS NAIPES▪ Espinelas









Contrapuntos y replicas a doña Eva Lucía Armas de Josetxu Errekerre 

Piedad, del verbo sucumbo,
para este brujo aprendiz,
que no saca una perdiz
ni de la oreja de Dumbo.
Las cartas de Heraclio tumbo
si Fornier, desde ultramar, 
sopla para desmontar,
los naipes de mi castillo.
Cierro todo con pestillo
justo antes de estornudar.

A quién voy a abducir
con un reloj de pulsera: 
dime ¿a la violetera?
Son ganas de confundir;
y al soberano aburrir.
¿Qué vas a hacer jake mate
al rey de bastos? Andate 
y levantate zarina, 
pues soy peón de la mina
del verso y el disparate.

Atte. a doña Eva Lucía Armas  de Josetxu Erreke®Elgran Ausente 

10 de Abril de 2018

Ronessa.

9 de enero de 2014

"PRÓXIMA PARADA"



Toma y guardate mi llave
y olvídate donde estoy.
En la cabeza, el corazón
o donde quieras llevarme.

Y déjame multiplicarme
y llenarte entera de mi,
como la fiebre haré subir
y subir hasta contagiarte.

Déjame fluir en ti, 
viy de ferrocarril
de vena estrecha,
que carga tu sangre
y viajo en vagones 
de amor con hambre.

Con hormas hechas de tu carne
haré flores y poesías
colores que son los estigmas,
que tu piel no ha de taparse

Déjame cerrar tus ojos
de esas noches en vela,
que si el corazón acelera,
duerme, que yo lo aflojo

Déjame beber  
lágrimas de moscatel
al derramarse solas
las penas y las de placer, 
bañarnos los dos en ellas.


 Elgran Ausente.






 #Elgran #Ausente.   #poemas #versos #poesía #amor #desamor

3 de enero de 2014

•LA OTRA CARA DE LA CRUZ• 2.7




Te auto-crucificaste, pendón ,
con tu verbena y su falsa lanza,
manteniendo en cava mi opinión;
esa es tu cruz, y no mi venganza.


Josechu Erreke®Elgran Ausente.



Reformada por Josechu Erreke® 

Calle Llagarto. diciembre  2017