5 de octubre de 2013

"CUATRO LUNAS Y UN SOL"




Fue entre las julianas tardes de siesta
y las frescas madrugadas de septiembre
meses antes, todo ardió y arde sin fecha.
Me Encontré un sol que sonríe y amanece,
con un croasán de luna a mano derecha,
y una sátira mueca, en la mejilla que besa.
Como tal, impúdica luna turca, mece
gozos y sombras que la pena merecen.
Me giña el ojo su otra cara oculta,
y por los espejos, me sopla, los excesos,
locura brama, pasiones y rarezas,
inconfesables todas y cada una de ellas.
Y porque al sol le envilece y asusta,
las guarda, la luna, con cauta cancela;
disculpen, si hablo como si mía fuera,
por aquí, en mi esfera, uno quiere que lo sea.

Casi a oscuras, con el baile de una vela,
dos rayos de luna en plata se cuelan
por las rendijas, a gatas. Trozo a trozo
iluminan la belleza de aristas de oro,
de ribetes de fuego rojo, sin hoguera,
de remolinos donde zozobro y ahogo,
y me agarro a un rizo ardiendo de su melena,
sé que me esperan una marea de sollozos,
mi alegría en carne viva, tan dichoso,
como el pobre de espíritu que el cielo hereda.
Ella no deja que pasen las uvas a peras,
pues coge los minutos que de mi quedan.
De mi boca se lleva los besos que le tocan,
más, uno a uno, todos los que prefiera.
Así, de esa manera yo que quisiera,
que no pasara un minuto sin que la viera.

                            Elgran Ausente.