30 de octubre de 2013

COMO CUANDO


Como veces que escuché te quiero,
como tantas que no respondí,
como cuando me buscaste ardiendo,
como cuando regresaste sin mí.

Como noche en llamas de butano,
como cuando vi la luna en ti,
dentro de tus ojos almendrados,
como cuando al tiempo te sentí
cuando tus dos lavios apretados 
hacían inutil resistir.

Como una sonrisa pendiente,
Como cuando se empeñó el tango
en coser la maestra al bailarín,
como la piel pegada al abrazo
desolaba mi mirada gris.
La resaca del como y el cuando
me guiaba una y otra vez a ti. 

Ni recuerdo el cuanto,
ni el modo ni el por qué.
Como el sabor perfumado
cuando pierdes toda timidez
y lo prohibido es hallanado
por el invencible deseo ser
mezclado con el tabaco,
-la traba entre pie y pie- 
cuando el swing guió los pasos,
El ritmo en que caminamos,
la canción que resonaba,
entre tus uñas escarlatas,
y las ranuras de mis manos
ambas buscando más piel.

Como el día que llamaste,
como la noche que me marché
como las cenas sin tu boca
como tu calle y mi hasta ayer,
cuando, sola, la alfombra vacía
vestía, por fuera, tu desnudez.

Como reinventar poesías,
como aprender a perder.
Como y cuanto me querías!
como “Mira si yo te querré”
como y cuanto me escribías,
como y cuanto te leeré.
Somos dos copas vacías,
como en el bistro L’Parisien,  
como cuando aquel, "hoy te diría…"
como cuando me callé.



                          Elgran ausente.

21 de octubre de 2013

A TODAS Y A NINGUNA



A los tiempos que el acento era un deje suburbial,
a los sueños de este abstemio que empiezan a colocar,
en el punto kilométrico que hay de aquí a ningún lugar,
a la noche efervescente en que quemé mi pubertad.

A las copas de la gente que se olvidó pagar,
a los litros de agua ardiente que he dejado de tomar
a los chutes de bromuro contra la infidelidad,
al volumen, y a esos tangas que nunca pude bajar.

Al amor en efectivo que me quiso de verdad,
a las ruedas de molino que tuve que excomulgar,
a los dientes del destino y a su apetito voraz,
y los urinarios mixtos, suite del morbo mas procaz.

A las pilas alcalinas: Que dejen de funcionar
y el casette de las mentiras, no vuelva a rebobinar,
a la cruz de las caídas que me hicieron levantar,
a la angustia, a la agonía y a los que no llegarán.
A los que hagan una fiesta, con orquesta
la noche de mi funeral. … a las flores de tergal.

A las horas ganadas perdiendo su atracción fatal,
a la trasfusión bancaria; sangre de curso legal,
a los Judas de agua dulce: sala'os baños de humildad,
y a las putas que me lucen su sonrisa vertical.

A las leyes de bolsillo que ardan en papel de fumar,
a los gramos escondidos en el conducto nasal,
a los besos de tornillo que están sin desenroscar,
a mi corona de espinas, una reina virtual.

A los guantes de boxeo, al K.O., al ring. La cuenta atrás.
A la luna fluorescente de mi noche de San Juan,
a betún fosforescente del tacón del transexual,
a la sangre del torero fracasado en algún bar.

Al pincel de los cantantes, a la acuarela del mar,
a la suerte del principiante, que a la ruina ha de llevar,
a las cuentas del rosario de mi satánico plan,
y al apretón de las manos de Sansón en el Pilar.
A mi rubia que en mi entierro,
escupa hiel en mi agujero, y además,
a sus flores de tergal.

Al servicio de urgencias con jacuzzis de champán,
a entrada de emergencia con a la salida principal,
a los ojos de tu espalda: un striptis integral,
y a las falsas esperanzas, un play back de sexo anal.

Al noviazgo a tumba abierta de mi querida formal,
a la moto de mi vida que no me deje de amar,
al yogurt de las esencias sin mes de caducidad
y al perfume de tu ausencia, tu sudor en su lugar.

Al Voalleur del quinto infierno y a mi clímax visual,
al jinete apocalíptico: esta frase terminal,
a los anticonceptivos del vicio de imaginar,
al desenfreno galopante, cuesta bajo y sin airbag.

Al “No sé que” al “Estoy harta” al “otra vez” y al “Basta ya”
a las peleas de tartas, al merengue, al “Cha cha chá”,
a ésta maldita carta que no hay forma de acabar,
al mal rayo que me parta, a este renglón y hasta el final.
Al esmoquin de madera que luzca mi calavera,
en la noche eterna de mi fosa nupcial,
que nunca descanse en paz, 
....a las flores de tergal

Elgran Ausente.





El Diablo Rojo.









16 de octubre de 2013

"MITAD MOJADA, MITAD EN LLAMAS"




Así me gusta: medio vestida, medio desnuda.
Y el reflejo de la noche que enluzca tu espalda,
como la playa, mitad mojada, mitad en llamas, 
la arena meneas al son de caracola en su duna,
y a la altura de tu cara, parecen que las estrellas
brillan más, cuando el cielo carece de luna.

 Al envolvernos, pecho a pecho, en las olas, veo
renglones con mis versos, de besos tuyos llenos,
versos del mar que mezclan su ruido con la sal,
más si los han de tapar arena y espuma de mar,
aquí los dejo, sin botella y sin atar; abiertos,
y porque aún no los has leído, no han muerto.

Y me duele la sangre las venas de mis brazos
de anudarlas, para que mi sincopado corazón
no salga disparado, al estar en lo que estamos,
parecemos peces con cascabeles ardiendo al sol.
Y así me gusta, que me beses, que me muerdas,
a ver si en una de éstas, muerdes y no me sueltas.

                                 Elgran Ausente. 




13 de octubre de 2013

• CERQUITA DEL CORAZÓN • 2.7




Ay! tú, flecha mal clavada 
cerquita del corazón, 
si te quito, arrebatada,
me olvidarás; lo sé yo,
y si te dejo incrustada, 
me retuerces de dolor.


 Josetxu Erreke®Elgran Ausente. 





Versos reformados y adaptados por Josetxu Erreke®2017. Primavera, calle Llargarto.


5 de octubre de 2013

"CUATRO LUNAS Y UN SOL"




Fue entre las julianas tardes de siesta
y las frescas madrugadas de septiembre
meses antes, todo ardió y arde sin fecha.
Me Encontré un sol que sonríe y amanece,
con un croasán de luna a mano derecha,
y una sátira mueca, en la mejilla que besa.
Como tal, impúdica luna turca, mece
gozos y sombras que la pena merecen.
Me giña el ojo su otra cara oculta,
y por los espejos, me sopla, los excesos,
locura brama, pasiones y rarezas,
inconfesables todas y cada una de ellas.
Y porque al sol le envilece y asusta,
las guarda, la luna, con cauta cancela;
disculpen, si hablo como si mía fuera,
por aquí, en mi esfera, uno quiere que lo sea.

Casi a oscuras, con el baile de una vela,
dos rayos de luna en plata se cuelan
por las rendijas, a gatas. Trozo a trozo
iluminan la belleza de aristas de oro,
de ribetes de fuego rojo, sin hoguera,
de remolinos donde zozobro y ahogo,
y me agarro a un rizo ardiendo de su melena,
sé que me esperan una marea de sollozos,
mi alegría en carne viva, tan dichoso,
como el pobre de espíritu que el cielo hereda.
Ella no deja que pasen las uvas a peras,
pues coge los minutos que de mi quedan.
De mi boca se lleva los besos que le tocan,
más, uno a uno, todos los que prefiera.
Así, de esa manera yo que quisiera,
que no pasara un minuto sin que la viera.

                            Elgran Ausente.